América Latina enfrenta riesgos a medida que su economía se recupera de la peor recesión en dos siglos, mientras que se necesita una mejor política fiscal para garantizar una recuperación sostenida, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

La economía crecerá 4.1 por ciento este año a medida que avanzan las vacunaciones y las empresas continúan abriendo, proyectó el BID en sus perspectivas emitidas el sábado durante sus reuniones anuales. El banco estima que la contracción de 2020 fue de 7.4 por ciento, la mayor en un año desde 1821, cuando algunos países latinoamericanos luchaban por su independencia de España.

La región sigue en riesgo de un repunte más moderado donde un crecimiento más débil en Estados Unidos y Europa, la aplicación más lenta de vacunas y nuevas cepas del virus limitan la expansión en 2021 a un 0.8 por ciento, según la institución con sede en Washington. Ese escenario llevaría a un retorno a la recesión en 2022 antes de reanudar el crecimiento en 2023, lo cual significaría una recuperación en forma de “W”.

América Latina enfrenta un alto desempleo, que aumentará la pobreza extrema, y los sistemas de salud ya no dan abasto. Con solo el 8 por ciento de la población mundial, la región representa cerca de una cuarta parte de todas las muertes por coronavirus.

“En 2019, la región volaba con un motor averiado”, dijo Eric Parrado, economista jefe del BID. “En 2020, el otro motor también recibió un golpe. El desafío que enfrentamos ahora es llevar este avión a un lugar seguro, rescatar a los pasajeros y prepararse para las reparaciones necesarias”.

Los gobiernos de la región entregaron casi medio billón de dólares en ayuda fiscal durante la pandemia, con paquetes que promediaron alrededor de 8.5 por ciento del producto interno bruto, en comparación con 19 por ciento en las economías avanzadas. Eso ayudó a elevar la deuda pública a 72 por ciento del producto interno bruto en 2020 desde 58 por ciento el año anterior. El BID pronostica que la deuda pública aumentará a 76 por ciento en 2023.

Los países deben realizar reformas fiscales, mientras que las naciones que tienen altas recaudaciones de impuestos y altos gastos se benefician de una mayor eficiencia y programas de transferencia social mejor enfocados. Los países deberían gastar en proyectos con altos beneficios sociales y de crecimiento, construir infraestructura para una economía digital e invertir en un futuro más sostenible para el medio ambiente, dijo el BID.

Fuente: www.elfinanciero.com.mx

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